La Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil y Comercial Federal condenó al Hospital de Clínicas a resarcir el daño moral causado a los hijos de una paciente fallecida, dado que se demostró que la demandada -a través de un dependiente- entregó el cuerpo de la madre de los actores a la persona equivocada, sin verificar los datos registrados en la Institución, “lo que constituye una grave omisión en el control”.

Así lo resolvió la Sala II, el 17 de Mayo, en los autosC. A. A. Y OTRO C/ HOSPITAL DE CLÍNICAS JOSÉ DE SAN MARTÍN S/ DAÑOS Y PERJUICIOS”.  DESCARGAR EL FALLO COMPLETO

La demanda fue presentada por los Sres. A. A. C. y A. R. C., por daños y perjuicios (daño moral) contra el Hospital de Clínicas “J. de San Martín”, dependiente de la Universidad de Buenos Aires y contra “Antigua Casa Sepelios Acosta” (Sepelios Acosta). Respecto de esta última co-accionada, la parte accionante desistió posteriormente.

Señalaron que su madre -Doña M. F. S.- fue internada por derivación de su obra social -PAMI- en el Hospital de Clínicas dependiente de la Universidad de Buenos Aires, donde finalmente falleció el día 31 de mayo de 2010 a las 17:30hs.

Continuaron diciendo que, por razones procedimentales contenidas en el protocolo de disposición de cadáveres, todo traslado de la morgue del Hospital a la Cochería o Cementerio que los deudos designen se debe practicar entre las 08:00 y las 19:00 horas. Así las cosas, y en razón del horario, debieron concurrir al día siguiente -1° de junio-.

Ese día, se presentaron poco después de las 08:00hs. en la morgue del Hospital de Clínicas, sito en Avda. Córdoba 2351 de esta Ciudad, junto al personal de una casa funeraria que habían contratado para poder retirar el cuerpo de su difunta madre.

Relataron que en la morgue tomaron contacto con un empleado que les informó que el cuerpo de su madre no había tenido ingreso y que además desconocía en dónde se encontraba. Pasado el tiempo, y encontrándose en un estado de desesperación y de nerviosa ansiedad, siendo ya las 10:00hs. de aquél día, y sin presentar señales de parte del personal del Hospital se comunicaron con el “911” de la Policía Federal Argentina.

Refirieron que cuando se presentó el móvil policial, luego de tomar conocimiento de los hechos acaecidos, procedió a dirigirse a la dirección de la institución hospitalaria universitaria junto al co-actor Sr. A. A. C., mientras que A. R. C. aguardó en la entrada de la morgue dónde el Director del Hospital se avocó a averiguar lo sucedido.

Tras mucho esperar, el Director recibió la información de la posibilidad que el cuerpo de su madre haya sido remitido con la identidad de otro fallecido el día anterior para su velatorio. Al rato, se hizo presente, por haber sido convocado, una persona que resultó ser hijo de la persona fallecida que sí debía ser llevada por la Cochería Antigua Casa de Sepelios Acosta. Que efectuaron el reconocimiento del cuerpo que había quedado en la morgue, y que efectivamente lo reconoció como su padre, con lo cual se llegó a la conclusión de que fuere altamente probable que el cuerpo llevado por la Cochería indicada fuera el de la madre de los ahora reclamantes.

Cuando constataron en la Cochería Acosta que habían retirado el cuerpo que en realidad era de su madre, faltaba solo una hora para su cremación, por lo que destacaron que de no haber insistido, jamás hubieran encontrado su cuerpo ni hubieran podido realizar las exequias en debida forma.

Puntualizaron que la Cochería Acosta devolvió el cuerpo al Hospital y éste más tarde se los entregó pudiendo así cumplir parcialmente con lo previsto en cuanto al velatorio y cremación del cuerpo de su madre a través de Sepelios Alvear. Reclaman un resarcimiento por los padecimientos sufridos durante esas largas horas.

En primera instancia se hizo lugar a la demanda deducida contra la Universidad de Buenos Aires – Hospital de Clínicas ´J. de San Martín´-. En consecuencia, condenó a ésta última a pagarle, en la forma prevista por el art. 22 de la ley 23.982, a los accionantes la suma de $60.000. El juez analizó la prueba de autos y encontró acreditado que el cuerpo de la Sra. M. F. S. fue entregado en forma equivocada al Sr. J. G. M. en lugar del cuerpo de su padre el Sr. Pedro G.M.; que conforme surge del procedimiento para el ingreso y egreso de cadáveres a la morgue, se debió verificar que coincidieran los datos que aportó el familiar con los registrados en el cadáver, situación que debe ser efectuada por un dependiente de la demandada. Así las cosas, juzgó que en el Hospital de Clínica ´J. de San Martín´ (U.B.A.) se incurrió en una grave omisión de control a través de sus dependientes y, por ende, es responsable de los daños ocasionados.

En este contexto, y en atención a que es innegable que la desaparición del cuerpo de la madre de los accionantes revistó suficiente entidad y gravedad como para acceder a la reparación del daño moral, reconoció la suma de $30.000 para cada uno de los actores. El magistrado, aclaró que, la suma que compone la indemnización fue fijada a valores actuales por lo que dispuso que devengará intereses desde la fecha de la sentencia hasta el efectivo pago conforme la tasa que percibe el Banco de la Nación Argentina en sus operaciones de descuento a treinta días.

Apelaron ambas partes. En la Alzada, el vocal preopinante fue el Dr. Gottardi, quien recordó que “el juez a quo luego de evaluar los presupuestos de la responsabilidad y la probanza de autos, determinó que se encuentra acreditado que la demandada -a través de su dependiente- entregó el cuerpo de la madre de los actores a la persona equivocada, sin que se hubiera acreditado alguna causal de exención de responsabilidad. Ello toda vez que se debió verificar la coincidencia de los datos al efectuarse el reconocimiento por parte del Sr. M. con los registrados en la Institución. Y no se hizo, lo que constituye una grave omisión en el control en que incurrió el Hospital de Clínicas ´J. de San Martín´ (UBA) a través de su dependiente,…” (la negrita es nuestra)

El preopinante remarca que la sola argumentación de que el Sr. M., al momento del reconocimiento del occiso cometió un error no basta para exonerarse de la responsabilidad reglamentaria que surge de la prueba informativa que luce agregada a fs…. De ella, se desprende que el personal de Admisión de pacientes baja a la morgue, el familiar reconoce al fallecido y los efectos personales que recibe, se verifica que coincidan los datos que aporta el familiar con los registrados en el cadáver, en el libro y la planilla de traslado y se asientan los datos y firma del familiar en el libro; si interviene una cochería con familiar que reconoce el fallecido se procede de igual forma y si interviene sin familiar se asienta el nombre de la cochería y los datos y firma del responsable –el subrayado me pertenece…”

Respecto del monto del daño moral, el vocal considera que, “tomando en cuenta la circunstancias que derivan de autos, en aplicación de lo prescripto por el art. 165, in fine, del C.P.C.C.N. estimo justo confirmar el resarcimiento por el presente concepto en la cantidad de pesos treinta mil ($30.000.-) para cada uno de los accionantes.” (la negrita es nuestra)

Por otro lado, respecto de uno de los agravios de los actores, la tasa de interés aplicable y el punto de partida de los mismos, el magistrado señaló que “en el caso de marras, el monto en esta instancia ha sido establecido a la fecha del evento dañoso, es decir son montos nominales a valores de la fecha del suceso generador del perjuicio.” En cuanto al punto de partida, los accesorios deben comenzar a correr desde el día en que se produjo el hecho generador del daño -en este caso el 1° de junio de 2010- pues fue en ese preciso instante en el que los daños aquí admitidos quedaron configurados como definitivos…” (la negrita es nuestra)

En consecuencia, siendo compartido este criterio, se resolvió confirmar el fallo de primera instancia, salvo en lo atinente al cómputo de los intereses, los que se fijan a partir del 1° de junio de 2010.

Dr. Jorge Oscar Rossi
Doctor en Ciencias Jurídicas (Universidad de Morón), Abogado (U.B.A.) Profesor Titular de las materias “Teoría General de las Obligaciones”, y “Régimen Jurídico de los Consumidores y Usuarios”. Adjunto Regular de Contratos Civiles y Comerciales en la Universidad Abierta Interamericana.

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