A 72 años de la redacción de la Declaración Universal de Derechos Humanos, es necesario replantearnos ciertos conceptos que parece ser que sólo han quedado plasmados en meras declaraciones.

Lo anterior nos lleva a preguntarnos, ¿qué alcances han tenido conceptos tales como “¿Humanos”, “¿Humanidad”, o “¿Humanitario” en conjunción con los derechos que abarcan en cuanto a sus reconocimientos, garantías y ejercicios, en corolario con la correspondiente responsabilidad?

Hoy sólo escuchamos hablar de la Pandemia y lucha contra el COVID-19. Esta es una guerra con un enemigo invisible, que comenzó a principios del 2020, donde se escucha hablar sobre la carrera por conseguir la vacuna ideal como arma contra el enemigo, una carrera en la que veremos de que país del mundo llega a la varita mágica dando soluciones sanitarias, económicas, financieras, sociales. Y así se escuchan a tantos otros que opinan de todas las ciencias.

Al día de hoy, 5 de diciembre del 2020, también se habla de alrededor 1.508.000 fallecidos en el mundo por COVID.

En cambio, no se escucha hablar de la otra Pandemia que ha superado todos los tiempos de la historia, y es la de la “DESHUMANIZACIÓN”.

Si hablamos de cifras, estadísticas, sólo fríos números, que es la base de cómo se maneja el mundo hoy, sólo para recuperar un poco de memoria mundial, recordemos, que en el genocidio armenio (1915-1923) hubo alrededor de 1.800.000 víctimas de un asesinato sistemático, planificado y ejecutado por el Imperio Otomano. En esa época no hubo ni búsqueda de vacuna ni solución contra ese virus, y eso se mantiene hasta el día de hoy.

Hubo un rebrote del mismo virus entre (1941-1945), otra cepa del virus, esta vez llamado “Holocausto”, que afectó a otra parte de Europa, donde hubo alrededor 7.400.000 víctimas con las mismas características que el virus antecesor que afectó al pueblo armenio.

Ante tantas muertes en esas “guerras” del siglo pasado, con un virus del que sí se sabía sus orígenes en cada región que afectó, y con enemigos “visibles”, cabe la pregunta ¿no era más fácil conseguir la “vacuna” para la erradicación del virus teniendo enfrente a esos enemigos ?, ¿no se registraron las características y mutaciones de ese “virus”, entre tantos especialistas, ciencias, academias, etc., para prevenir y combatirlo a tiempo?

Así , seguramente, podría haberse evitado su rebrote años después en nuevas regiones, como  Camboya, Ruanda, Kosovo , entre otras más a lo largo de las décadas, o como actualmente se  presenta en el genocidio cultural en China contra el pueblo Uigur, y se abate nuevamente el mismo “virus en Armenia” ( con el conflicto por la República Artsaj) o los que comienzan como un problema de política  interna como en Nigeria entre otros rincones del mundo, que nos recuerdan a lo sucedido en  Latinoamérica en las décadas del 70 y 80. Luego de años, seguimos preguntándonos: si  estos “virus”, ¿ se llaman, fueron , son,  o no “genocidios?.

¿Porque la humanidad es tan indiferente a esta clase de virus que no deja de ser una Pandemia también, aún más grave que el COVID-19? Este virus histórico tiene un nombre que es “Genocidios” y sus cepas mutan silenciosamente.

Si no perdemos la memoria de cada rebrote de los virus, como la fiebre amarilla, tifus, ébola, covid, entre tantos otros, desde el ámbito sanitario, no nos debemos olvidar tampoco, desde otras ciencias de esos otros virus que resurgen con el tiempo en diferentes regiones del mundo.

Si ahora se busca a los responsables del origen del COVID, ¿porque no buscar a los responsables de todos los otros virus históricos, siendo los mismos visibles, y habiendo una estadística mayor de muertes, con sus debidas consecuencias de verdad y justicia?

Son rebrotes virósicos, porque nunca se eliminaron totalmente, y esa mutación de los virus humanos sólo se pueden combatir reconociéndolos, estudiándolos, difundiéndolos, nunca olvidándolos ni negándolos, porque así se evitarán que sean parte de la mayor Pandemia de la historia, que es la “DESHUMANIZACIÓN”.

Cuanto más tiempo se deje pasar, menos antídotos se conseguirán para evitar que continúe siendo la principal Pandemia de la Historia Universal. –

Grisel Gincoff

Abogada, especialista en Derecho de Familia, Niñez y Adolescencia. Violencia Familiar y Maltrato Infanto Juvenil. Doctorando en Ciencias Jurídicas, en proceso de elaboración de tesis. Diplomada en Genocidios y Delitos contra la Humanidad. Investigadora Académica. Docente. Directora Académica, Directora General Área Familia, Niñez y Adolescencia CAM. Asesora Legal de la Asociación Israelita Argentina Tzeire Agudhat Jabad- Programa Ieladeinu de Ayuda, Asistencia y Protección de Niñas, Niños y Adolescentes.

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